Muchos lo conocieron, otros no
UN DÍA DE CAMPAÑA CON EL VICEPRESIDENTE SANTOS
- Queriendo ser un ciudadano del común, Francisco Santos se montó al Transmilenio a buscar votos, recibir críticas y atender peticiones.
- En medio de los transeuntes del común comió empanada y arepa con huevo en plena Avenida Jiménez.
Por Argemiro Piñeros Moreno
Bogotá, mayo 24 (Colprensa).- La orden del Presidente de la República en días pasados fue muy clara: "Francisco tenemos que reforzar nuestra votación en la capital del país".
Y esa orientación de su compañero de fórmula fue muy bien acogida por Francisco Santos Calderón, quien decidió que esa misión se haría con uno que otro recorrido por calles, en los barrios tradiciones, y claro en el hoy insigne TransMilenio.
El día indicado fue el pasado martes, cuando el sol se convertía en el mejor aliado para que el Vicepresidente de la República saliera en compañía de algunos de sus asesores de prensa, unos muchachos de las juventudes conservadoras que apoyan a Uribe y todo su equipo de seguridad, que a diferencia de otros, fueron lo menos incómodos posibles a la ciudadanía en general.
La estación de Las Flores, en la calle 66 con Avenida Caracas, fue la que recibió a Santos. Como si fuera una de los asiduos usuarios de este sistema, el vicepresidente llegó, habló con los guías de TransMilenio y ubicó la ruta a seguir.
Con tarjeta en mano, el candidato vicepresidente pagó (al igual que su comitiva) y pasó a descifrar el complicadísimo mapa de rutas que desde hace un mes se adoptó en este sistema masivo.
Paso a paso y antes de llegar al vagón indicado, Santos aprovechaba para saludar a los desprevenidos usuarios quienes les sorprendía verlo en el mismo.
"Mire, ese es el Vicepresidente", "espere yo lo saludo", "hágale doctor, cuente con el voto", "Quite de ahí no sea que le pase algo", "no sea bobo, eso no dan nada", fueron algunas de la tantas frases que decían los bogotanos al toparse frente a frente al segundo hombre en el poder del país.
Un bus articulado con la ruta H3 era el indicado para iniciar el periplo por la tradicional Avenida Caracas. Ya a bordo, los saludos iban y venían de parte de Santos. Uno de estos fue a su compañero de silla, un anciano de algo más de 70 años, a quien poca curiosidad le causó que el Vicepresidente le diera la mano tan pronto se subió.
Luego de unas treinta o más cuadras, el anciano al sentirse algo inquieto por tanto movimiento a su lado: fotos, filmaciones y entrevistas, decidió entablar un corto, pero contundente diálogo con su compañero de puesto.
- ¿Perdón, usted quién es?
- Yo soy el Vicepresidente de la República, Francisco Santos.
- Uy doctor, que gusto conocerlo.
El asombrado señor tan sólo atinó a decirle que saludos al presidente Uribe y que se acordara de seguir ayudándole a los viejos como él.
AREPA Y EMPANADA
La estación de la calle 22, en pleno centro del barrio Santa Fe, fue el otro punto de recorrido de Santos. Allí, luego de saludar, saludar y saludar, abordó otro bus que lo llevó hasta la estación "Museo del Oro", allí justo al lado del edificio en donde funcionó por más de medio siglo el periódico de su familia, El Tiempo.
"A mí no me tocó trabajar aquí, yo estuve en la Calle 26, pero si tengo muy buenos recuerdos", dice Santos al pasar por la acera del viejo edificio ubicado en plena esquina de la Avenida Jiménez con Carrera Séptima.
La próxima ocupación de Santos era netamente gastronómica. Una cuadra atrás de donde estaba, en la Carrera Octava con Jiménez, el Vicepresidente de la República llegó a "El pique ya", un negocio que se identifica por tener una vitrina llena de empanadas y arepas de huevo, un gran tarro de pique y un estante con todo tipo de gaseosas.
Mientras se comía una exquisita arepa, el vicepresidente Santos fue interrumpido por un joven que algo desesperado caminaba por el centro en busca de un trabajo.
- Perdón doctor, yo quiero hacerle una preguntica.
- Claro, cómo le va, dígame.
- ¿Será que yo me tengo que volver paramilitar para que me den trabajo?
La pregunta de David Ortiz fue respondida en extenso por Santos, quien le indicó que los paramilitares se estaban reintegrando a la vida luego de un proceso de negociación para lograr la paz, pero a la vez le relataba los diversos programas de atención social que tiene el gobierno Uribe para los pobres del país.
Así como David, fueron más de cinco las personas que llegaron a interrogar al candidato vicepresidente durante más de 20 minutos ahí, en plena calle del centro de Bogotá.
El recorrido de Santos aún no terminaba. Luego de descanso gastronómico, volvió a la Jiménez a saludar a cuanto ciudadano pasaba. Unos, en especial los viejitos, lo impulsaban a seguir adelante y le garantizaban el voto y otros, entre tanto, le expresaban su rechazo rompiendo los plegables con la propaganda de "Adelante presidente".
Las más de tres horas que vivió Pacho Santos en Transmilenio el pasado martes culminaron con el anuncio de un nuevo recorrido por el sistema: "Programemos otra salida el próxima sábado y vamos a Suba, pero eso sí nos toca hacer una campaña política gastronómica para comer en cada lado".
Esas dos situaciones han radicalizado las posiciones entre las cortes y han creado un manejo desordenado de la tutela, y por eso es que se revisan entre ellas. Esto no es posible, además de generar inestabilidad jurídica, también pone en grave riesgo la institucionalidad del país.
Por lo anterior, el gobierno, y agotados los esfuerzos que durante años hizo el presidente Uribe para encontrar una solución concertada, decidió tomar la iniciativa de presentar un acto legislativo para reglamentar esto con una solución lo más equilibrada posible.
- ¿Cómo es la propuesta entonces del Gobierno de limitar esas funciones a las cortes?
Se le conserva a la Corte Constitucional su jerarquía de máximo organismo en lo constitucional y su derecho a revisar tutelas sobre sentencias, pero se condiciona esa revisión a que la Corte sólo se puede pronunciar sobre derechos fundamentales, no sobre pruebas o interpretaciones hechas por el juez.
Para que proceda la revisión hay varios requisitos, como por ejemplo que no esté caducada la acción, que la violación al derecho haya sido alegada en el proceso y que la tutela haya sido incoada ante el tribunal de instancia.
- ¿Pero sí se podrá concertar este proyecto con el presentado por el Consejo de Estado?
Ojalá, en el estudio de los proyectos en el Congreso, sea la oportunidad de buscar la concertación, pero yo los veo muy radicalizados (a los magistrados). Eso se ha vuelto una cosa de honor y no hay ninguna posibilidad de diálogo, entre ellos, no contra el proyecto del Gobierno.
INTERCAMBIO HUMANITARIO
- ¿El gobierno está muy esperanzado en que se dé el intercambio humanitario?
Quitémosle el muy, estamos esperanzados. Ahí está lo dicho por el Presidente. Hay la mejor voluntad por establecer esa zona de encuentro en unas condiciones propicias para el acuerdo humanitario que se puedan acordar, pero para establecer esas condiciones necesitamos que digan cuáles son, porque tan sólo dicen despejen y ¿qué? Si bien nosotros no queremos poner ningún tipo de condición, si se deben acordar.
- ¿Los acuerdo se darán frente a frente o se podrán dar a distancias?
Como ellos quieran, yo creo que sería a distancias.
- ¿Pero hay afán en el tiempo para concretar esas condiciones?
Hay que tener paciencia, los tiempos de la guerrilla no son los mismos tiempos de la democracia.
- ¿Cómo va la reglamentación tan esperada de Justicia y Paz?
Ya me da hasta vergüenza responder. Lo cierto es que hay que preguntarle a la oficina jurídica de la Presidencia de la República. No sé por qué la demora, si ya se ha revisado muy bien.
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