Tras dos décadas de la avalancha
LA ESPERANZA NO QUIERE DESAPARECER DE ARMERO
- Más de 30.000 mil personas estuvieron a lo largo de domingo recordando la memoria de sus familiares.
- La tumba de la pequeña Omaira Sánchez fue el principal sitio de romería.
- Importantes anuncios de inversión y una investigación a denuncias de una posible invasión de algunos terrenos en el campo santo, fueron Los compromisos del Presidente de la República para con los armeritas.
Por Argemiro Piñeros Moreno
Enviado especial
Armero Guayabal, nov. 13 (Colprensa).- El cielo estuvo oscuro, parecía que no quería abrirse. Era una mañana que reflejaba el dolor que hace 20 años atrás tuvo que vivir toda una población que en cuestión de minutos desapareció de la faz de tierra.
La lluvia empezó a caer desde muy temprano de este domingo, era fuerte por momentos y suave en otros y siempre acompañada por una espesa capa de neblina, la cual tan sólo menguó hasta pasadas las nueve. Pero estas inclemencias del clima no fueron obstáculo para que más 30.000 personas llegaran a lo largo del día a poner una flor a un familiar querido en alguno de los matorrales de lo que es hoy esta población.
Pero si hace cuatro lustros todo era muerte en Armero, este domingo la vida le ganó la partida. En primer lugar, y por mostrar una buena cara al Presidente de la República, las pocas calles que aún quedan en pie fueron relucientemente arregladas por la administración del alcalde de Armero-Guayabal Fernando Lozada
Por eso fue que en cientos de tumbas se vieron los restos de algunas casas, volvieron a resurgir de la maleza y miles de personas llegaron hasta donde vivieron algún día para adornar las tumbas de quienes estuvieron a su lado algún día.
Y así pasó con la tumba de la niña Omaira Sánchez, quien año tras año además de ser el símbolo de esa trágica historia, es el centro de devoción de muchas personas que llegan a tumba a rezarle y darle gracias por Los favores recibidos. El mausoleo que se construyó en su homenaje, no le cabía una flor más. Por donde se le viera habían ramos de todos los colores y clases de flores. Las placas de los favores recibidos volvieron a brillar y claro aparecieron unas cuantas más con las que se pasaron de las 200 en ese pequeño lugar de devoción.
Fue tal el agite que hubo en el lugar que hasta la Policía Nacional tuvo que designar a cuatro jóvenes auxiliares para que impartieran organización, al punto que no tuvieron tiempo ni para moverse a comprar una bolsa con agua para pasar el calor que ya empezó a hacer desde el medio día, cuando el sol se apoderó tímidamente de las ruinas de la Ciudad Blanca.
Ahí, en medio de ese mar de gente, estuvo María Aleyda Garzón, la mamá de Omaira, quien era el centro de atención de los visitantes, incluso hasta el propio presidente Uribe cuando llegó le saludó con un besos y luego en su discurso le agradeció por estar ahí y ser el símbolo de la solidaridad.
ETERNO TRANCÓN
La vía que conduce a Armero a lo largo del día fue un eterno trancón, no sólo de cientos y cientos de carros, sino de miles y miles de personas que tuvieron que caminar largas distancias ante la imposibilidad de que los vehículos avanzaran.
A la vera de ese camino, como siempre, no faltó el vendedor de cuanta cosa aparecía para hacer su agosto. Flores a todos los precios, grandes o pequeños ramos; cientos y cientos de canastas de gaseosas y muchas neveras cargadas de refrescos para pasar el calor, también estuvieron listos para ser consumidos por los visitantes de la ocasión.
Debido a las medidas de seguridad que se obligaron por la visita del Presidente de la República, en esta ocasión no hubo ni un solo vendedor en el centro de la población, tan sólo hubo algunos que se la jugaron a pasar los cordones de policías y militares y llegar triunfantes a una cuadra cerca del Parque Los Fundadores a desocupar en cuestión de minutos sus canastos llenos de productos.
TARDE, PERO...
El acto central se retrasó más de dos horas debido al mal tiempo que impidió arrancar los actos, en donde se incluía un desfile de bandas de guerra y una gran homilía presidida por monseñor José Miguel Gómez.
El presidente Álvaro Uribe, también se vio afectado por la lluvia y por eso su llegada a la plaza central de Armero tan sólo se dio casi a la una de la tarde. Llegó acompañado del Ministro del Interior, de algunos de sus secretarios y otros funcionarios de rango medio quienes tuvieron, como siempre, correr a cumplir sus ordenes.
En su tradicional estilo el Jefe del Estado llegó a saludar uno a uno a las personas que estaban en el lugar, aunque en esta ocasión no fue tan riguroso como en otras ocasiones debido a que el tiempo lo acosaba.
El presidente de inmediato empezó a escuchar las peticiones de la población representada por el alcalde Armero-Guayabal quien hizo una exposición de las condiciones en las cuales según él, está abandonada la población sobreviviente.
Las quejas recayeron en la falta de atención social, trabajo, acceso a la salud y a una denuncia reiterativa de que algunos grandes hacendados de la región se han apoderado de algunos kilómetros de la población para pastar a sus reses.
Uribe, como siempre hace en este tipo de actos, empezó diciendo que no hace milagros y que no se compromete a los mismos, pero sí adquirió compromisos. Uno de ellos fue el buscar, por intermedio del Fonpet, la solución al pago de las mesadas a cerca de 100 pensionado a quienes el municipio no les cancela hace más de una año ni un peso de sus salarios.
Igualmente comprometió al Ministerio de Agricultura para que el 30 de noviembre haga la entrega formal de 2.300 hectáreas de tierra a 132 familias desplazadas, terrenos en Los cuales ellos podrán volver a ocuparse y hacerlos productivos.
De la misma forma ordenó al Ministro del Interior, para que coordine con Resurgir, la entidad que se creó hace 19 años ayudar a la población, para que se mire el por qué más de 50 predios nacionales que se apropiaron en esa época aún siguen sin ser utilizados.
Un compromiso más de Uribe para con Los armetitas fue el ampliar el número de abuelos con subsidio en el municipio, de familias en acción y la atención del régimen subsidiado en salud.
Pero además de todo, el presidente no se fue antes de Armero sin comprometerse con sus sobrevivientes a que en las próximas semanas volverá al lugar a hacer un consejo comunal de Gobierno, el cual no le importa que lo haga "con o sin transmisión de televisión".
SEGURIDAD
Antes de decir adiós, Uribe recordó los resultados de su política de seguridad democrática y en tal sentido aseguró son cuatro los ejes que se tienen para encontrar resultados. Derrotar el terrorismo representado en la guerrilla y los paramiliatares; derrotar al narcotráfico; derrotar la corrupción, en especial la pública que acaba con el dineros de las obras sociales y por último defender y sacar adelante a los pobres que se ven afectados por todas estas situaciones.
LAS PROTESTAS
Pero mientras Uribe asumía todos estos compromisos, a un lado de donde esta la tarima desde donde hablaba, más de 200 personas realizaron una protesta. Ellos sacaron varios carteles en los que rechazaron el abandono del Estado, como también su oposición a la decisión de que en Los terreros de lo que fue Armero se construya el llamado Parque de la Vida.
Otra acción singular fue la de Elcy Beltrán, una joven armerita deportista, quien decidió enlodar todo su cuerpo para recordar a los miles de muertos que dejó la larga noche del 13 de noviembre de 1985.
No hay comentarios:
Publicar un comentario